viernes, 12 de noviembre de 2010

Próximo lanzamiento del Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"

Hijos de puta
13 poetas latinoamericanos
Darwin Bedoya
Prólogo de Walter L. Bedregal Paz
Colección: Letras de la poesía latinoamericana Nº05
180 pp. Noviembre 2010
Juliaca - Perú

Hijos de puta: 13 poetas latinoamericanos
(Fragmentos del prólogo)


Endiosada y endemoniada, traslúcida y sombría, la poesía ha existido desde siempre como una luz indefinida. Bendita y diabólica, la poesía se ha esparcido por el mundo a través de todas las sensibilidades, casi como un mal necesario y único. Luego de sus hitos que la han hecho importante e imperecedera, la poesía no sabe de ocasos, sobre todo desde las vanguardias, pasando por la reciprocidad de la poesía del compromiso, atravesando por los ritmos de la poesía del cántico y del diálogo. Pasando por la propuesta de la antipoesía, regodeándose con la poesía comunicante y la coloquial, luego embanderándose con la poesía de la revolución, aferrándose a la poesía del testimonio y la trascendencia. Siguiendo con el irrealismo poético, rebobinando con la neovanguardia, entreverándose con los regodeos de la poesía barroca, la neobarroca y la neobarrosa; en realidad mucha poesía ardiendo en los candiles del mundo y sobre los cráneos de la noche.

La poesía latinoamericana de hoy, variando un tanto, no sólo sus atavíos, sino también sus ardores y fulgores, atraviesa un pasillo escritural no muy estrecho que digamos y su esplendor delata la concreción de un nuevo cosmos. Hoy, como sabemos, es posible, percibir una serie de tendencias que empiezan a agitarse desde distintos puntos del mundo latinoamericano en complicidad con la tecnología y la globalización, que lejos de ser un inconveniente o un distractor para la obra poética, han pasado a ser el complemento necesario que permite unir distintas sensibilidades a través, no únicamente de toda Latinoamérica, sino también del planeta.

A pocas horas de la consumación de la primera década del siglo XXI, la poética latinoamericana no se regodea en la incertidumbre. Por el contrario, en consonancia con las turbulencias de este siglo que nos muestra la fragilidad de los distintos sistemas, la poesía sigue siendo instaurada entre las cúspides de la concreción y los abismos de la eternidad; pero también sobre el firmamento de nuevos postulados. Porque somos sabedores de que la poesía es la otra voz: antigua y actual, sagrada y maldita. Virgen y puta a la vez. Y es que como dijo alguien por ahí, toda buena poesía es maldita, no tanto porque se le maldiga, cosa que no deja de suceder, sino que se la maldice debido a que es una terrible decidora, saboteadora de los modos estructurados del decir, evocadora de un goce maldecido.

He aquí el puterío más exigente y completo de la última poesía latinoamericana. Esta muestra poética es la señal definitiva de que existe, en esta región del mundo, una nueva poesía y desde hace rato. Voces que ya ocupan un nuevo orden de estéticas y propuestas. Porque toda poesía sólo puede venir de otra poesía, se podría decir que en estas voces se hallan las huellas del sentir poético de Rimbaud, el anuncio adánico de Blake, lo onírico de Kafka y Proust, las locuras de Lautrèamont, Novalis y Hölderlin, la infancia y la memoria de Wordsworth, la imaginación de Coleridge, la intuición y los sueños de Nerval, el terrible espíritu de Rilke, las invenciones de Pound, todas las ambiciones de Eliot, la vida de las sensaciones de Keats, las pretensiones de Baudelaire y la búsqueda de Artaud, la terredad y los metafísicos cantares de Jabès, todo como un solo himno hecho poesía, poesía, poesía...


Walter L. Bedregal Paz

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